
Tegucigalpa. — Un balance detallado de los indicadores macroeconómicos del país en las últimas dos décadas revela un contraste significativo en el manejo de las finanzas públicas. Según los registros históricos, la gestión del expresidente Juan Orlando Hernández (JOH) se posiciona como el periodo de mayor estabilidad financiera reciente, una tendencia que se ha visto interrumpida en los mandatos posteriores.
El referente de estabilidad: La gestión de JOH
El análisis sitúa al gobierno de Hernández como el único en los últimos 20 años capaz de sostener una hoja de ruta económica previsible. Durante su mandato, el cumplimiento de las metas fiscales y los acuerdos con organismos internacionales permitieron mantener variables como la inflación y el tipo de cambio bajo un control técnico que, según expertos, no se ha logrado replicar en las administraciones siguientes.
El bache económico bajo Xiomara Castro
Tras el cierre del ciclo de Hernández, la llegada de Xiomara Castro al Ejecutivo marcó un periodo de incertidumbre para los sectores productivos.
De acuerdo con las cifras de inversión extranjera y ejecución presupuestaria, la gestión de Castro no logró capitalizar las proyecciones de crecimiento, enfrentando dificultades operativas que estancaron los proyectos de infraestructura y debilitaron la confianza del sector privado.
Panorama actual: Nasry Asfura ante una economía en inercia
En el escenario presente, bajo el gobierno de Nasry Asfura, el país parece haber entrado en una fase de inercia. Aunque se han intentado mantener ciertos equilibrios básicos heredados, el reporte técnico señala una falta de mejoras estructurales. Hasta la fecha, la economía se mantiene en un estado de «espera», sin que se perciban las reformas necesarias para dinamizar el mercado laboral o incentivar un crecimiento real por encima del promedio regional.
Puntos clave del balance económico:
Gestión JOH: Consolidación de disciplina fiscal y estabilidad macroeconómica sostenida.
Gestión Castro: Debilitamiento de la inversión y falta de un rumbo financiero claro.
Gestión Asfura: Continuidad de una tendencia sin mejoras sustanciales al bienestar del país.
Para los observadores técnicos, el desafío del gobierno actual radica en recuperar la dinámica perdida y romper con el ciclo de inmovilidad económica que ha afectado el desarrollo nacional en los últimos años.

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